Un espacio digital para honrar a quien ya no está: su historia, sus fotografías y un código QR para llevar hasta la lápida o la esquela.
Nombre, fechas, datos familiares y lugar de descanso. Confirmas con una breve declaración que la información corresponde a un ser querido real.
Sus fotografías, sus videos y su biografía. Se edita cuando quieras.
Grábalo en la lápida o imprímelo en la esquela para que cualquiera pueda visitar el memorial al escanearlo.
Se empieza eligiendo el plazo de la licencia; el texto y las fotografías vienen después.
Cualquiera que quiera honrar con cariño a alguien puede hacerlo.
Hijos, nietos, hermanos, amigos cercanos.
Dentro del paquete funerario o la previsión exequial.
Congregaciones de cualquier religión, clubes y asociaciones.
Para recordar a un compatriota lejos de casa.
¿Le entregaron una tarjeta con un código? Actívelo aquí: el memorial ya está pagado.
Eliges el plazo de vigencia de la licencia; sin tarjeta guardada ni renovación automática.
Cambian el plazo y cuánto cabe. Todo lo demás es igual en los cuatro.
Al vencer el plazo, tu memorial permanece visible en modo de solo lectura — nunca se elimina el contenido ya publicado.
En dos minutos, un aviso con los datos del velorio para compartir por WhatsApp.
Crear aviso rápidoCorrió cinco maratones y ninguna reunión de trabajo aburrida.
Cuarenta años afinando pianos ajenos, nunca el suyo.
Memorial en preparación.
Su jardín y su cocina siguen vivos en cada nieto.
Así se verá el de tu ser querido.
Su jardín y su cocina siguen vivos en cada nieto.
Rosario nació en Duitama en 1948 y dedicó más de treinta años a la enseñanza primaria en la Escuela Rural San Rafael. Fue conocida en el barrio por su jardín de rosas y por no dejar salir a nadie de su casa sin antes comer algo.
Todos los memoriales que acompañas, en una app gratuita para iOS y Android.
Si ya está claro, el siguiente paso es elegir el plazo.
Un pago único y el memorial queda en línea el mismo día, con su enlace y su código para llevar a donde haga falta.