“Su jardín y su cocina siguen vivos en cada nieto.”
Rosario nació en Duitama en 1948 y dedicó más de treinta años a la enseñanza primaria en la Escuela Rural San Rafael. Fue conocida en el barrio por su jardín de rosas y por no dejar salir a nadie de su casa sin antes comer algo.
Le sobreviven sus tres hijos, ocho nietos y un bizcocho de naranja que todavía nadie ha logrado replicar exactamente igual.
Nueve noches seguidas de rezo desde el fallecimiento. La novena noche es la que reúne a toda la familia.
Al cumplirse el primer mes. Es la primera vez que se vuelve a la iglesia sin el cuerpo presente.
La misa del primer año, con la que se cierra formalmente el luto.
El día en que se le recuerda cada año, a partir del segundo.
La familia suele reunirse igual: se celebra la vida que hubo, no la ausencia.
Se visita el cementerio y se levanta el altar con su fotografía, sus flores y lo que le gustaba comer.
3 personas han sumado 21 meses a este memorial.
“Nos enseñó a leer y a no rendirnos. Los de la promoción del 89.”
“Para que sus nietos puedan volver a leerla siempre.”
En un cementerio casi nunca hay señal. Guarde esta página antes de ir y podrá abrirla allá igual.
Guardada en este teléfono. Se abrirá aunque no haya señal.
Descargue el memorial completo en un solo archivo: lo escrito, las fotografías y la página tal como se ve. Se abre sin internet y no necesita de nosotros para existir.
La licencia de Rosario Elena la paga alguien de su familia. Si quiere ayudar a que siga en línea, puede regalarle unos meses: se suman a los que ya tiene, sin importar cuándo lo haga.