“Cuarenta y dos años levantando casas que siguen de pie.”
Su plazo terminó el 20 de noviembre de 2024 y desde el 20 de diciembre de 2024 pasó al archivo. Sigue aquí y va a seguir: el mismo enlace, el mismo código de la placa. Lo que cambió es que ya no admite cambios y conserva las fotografías más vistas, no todas.
Aurelio aprendió albañilería a los quince años, en San Pedro Sula, cargando ladrillo para el maestro de obra de su barrio. Terminó dirigiendo sus propias cuadrillas y levantó, según la cuenta que llevaba su esposa en un cuaderno, doscientas once casas.
Nunca quiso oficina. Decía que un constructor que no se ensucia las manos no sabe si la mezcla está buena. Los sábados por la tarde reunía a los nietos en el patio y les enseñaba a plomar una pared con un cordel y una piedra.
Su iglesia le hizo el culto de acción de gracias un mes después, y el salón quedó pequeño.
Al cumplirse el primer mes. La congregación se reúne a dar gracias por su vida y a acompañar a la familia.
Al año del fallecimiento, la iglesia vuelve a reunirse con la familia para recordarle.
El día en que se le recuerda cada año, a partir del segundo.
La familia suele reunirse igual: se celebra la vida que hubo, no la ausencia.
Una persona han sumado 12 meses a este memorial.
“Don Aurelio nos enseñó el oficio. Aquí seguimos, jefe.”
En un cementerio casi nunca hay señal. Guarde esta página antes de ir y podrá abrirla allá igual.
Guardada en este teléfono. Se abrirá aunque no haya señal.
Descargue el memorial completo en un solo archivo: lo escrito, las fotografías y la página tal como se ve. Se abre sin internet y no necesita de nosotros para existir.
Este memorial está en su archivo permanente desde el 20 de diciembre de 2024. Cualquiera puede regalarle tiempo y devolverlo a su forma completa — no hace falta ser de la familia ni pedirle permiso a nadie.